El León de las Jacarandas
Nació en el mes de abril. Quizás por ello gustaba de las
jacarandas. Flores que en ese mes florecen y de quienes escribiera:
"Deslumbra el aire copa floreciente, -pájaro a ras de adormecido lila, el
mediodía su calor instila -perdido en un confín iridiscente."
Falleció el 13 de abril de 1997. Dos tardes atrás su esposa y sus hijos,
celebraron su cumpleaños noventa y seis. Número con el que se podría hacer un
inmenso, hermoso ramo de jacarandas. Flores sencillas y fuertes con presencia
que desborda en la abertura de su corola que crecen a la orilla de los caminos
para dar sombra al caminante cansado o para alegrar el alma del viajero con su
color Semana Santa.
Sus favoritas, quizás porque así era él. León Aguilera. Fuerte, de recia
personalidad. Su poema Jacaranda continúa: "Iluminación de súbito en la
mente - ¡Oh lámpara del Éxtasis! - En fila se me entra la alameda en la
pupila,- en arbóreo flotar resplandeciente."
Alguna vez le vi de cerca, me parecía diferente. Nunca me detuve a pensar en qué
o por qué. Nunca le hablé sólo lo vi, casi al pasar. Un día ya más entrados
en años los dos, estuve en su casa sentada a su lado, escuchándole hablar de
su trabajo, sus escritos publicados y de los por publicar.
Allí lo observé detenidamente. No era un hombre común. Quien escribiera:
"Estar solo es poblarme, es como oír venir de mí una sorda multitud. Es
como oír la humanidad surgir dentro, como el derrumbe del alud". Era
alguien especial. Quien además hablaba, entendía y escribía 22 idiomas.
A los siete años cuando muchos niños están iniciándose en la técnica de la
lectoescritura, él ya escribía y publicaba poesía.
A los diez él observaba a sus maestros y compañeros de escuela para luego
plasmar en AZUL su propio periódico estudiantil información "sobre la
bulliciosa vida escolar".
León Aguilera, "El León venido de Nicaragua" como le decía el
periodista Ricardo Gatica Trejo, nació en la Ciudad de León el 11 de abril de
1901. Vivió, trabajó, escribió y decidió echar raíces en Guatemala durante
los últimos 75 abriles de su vida contemplando las jacarandas, junto a María
del Mar y florecer en Gabriel, León, Jazmín, Sigrid y Grecia.
Para seguir diciendo: "Sembrada en pleno mediodía. Vuela -como entre el
viento con su tensa vela- de pétalos. Suspiro hacia la altura".
Trabajó por espacio de 54 años en la redacción de El Imparcial, como jefe de
titulares. Escribía en las páginas editoriales sucesos diarios en columnas
tituladas "Rumor del Diario Vivir" y "Espejo de los Días"
Cuando el 12 de junio de 1985 El Imparcial dobló la última página y cerró
para siempre las puertas de su redacción, León Aguilera fue llamado por los
directivos del matutino Prensa Libre para que continuara allí, publicando sus
columnas que para entonces ya se llamaban "Urnas del Tiempo".
Trabajo por 77 años continuos en el periodismo. Publicó 7 libros escritos en
prosa y poesía, con temas relacionados a la filosofía, al amor, y la ecología.
Titulados: Ofrenda Matinal (1921), Estancias de la Montaña (1942), Treinta años
de El Imparcial (1952), Urnas del Tiempo I (1956) y II (1964), Poemas del Verano
(1972), Itinerario de Otoño (1988)
Fue socio fundador de la Asociación de Periodistas de Guatemala y Miembro
Honorario de la Cámara Guatemalteca de Periodismo y del Círculo Nacional de
Prensa. Este año al cumplirse el centenario de su nacimiento la licenciada María
Eugenia Gordillo, directora de la Hemeroteca Nacional, organizó en esa
institución, testigo de su pensamiento y su mano, un homenaje a su memoria.
Durante el mismo Atala Valenzuela evocó su imagen de hombre de letras. Y no
faltó quien recordara: "Más no, detén el ímpetu morado, lluéveme
jacaranda en mi alma oscura ese aletear de cielos matizados".

Edith González - tomado del diario "La Hora" jueves 28 de junio 2001